Cuando Internet es el wedding planner

Cuando William me preguntó si quería casarme con él y pasar el resto de nuestra vida juntos no lo pensé dos veces: De una dije que sí.

Ese mismo día (el 1 de julio pasado) fuimos a un bar a celebrar y decidimos la fecha: 14 de diciembre.

Al otro día desperté feliz pues iba a casarme, pero antes debía resolver algunos problemas con respecto a la boda, que sería en apenas seis meses.

Lo primero era que tanto William como yo somos bastante “internacionales”, por así decirlo. Ambos hemos trabajado en varios países del mundo y vivimos en un país que no es el nuestro: Chile. En ese sentido, tendríamos invitados viniendo de muchos países. Lo segundo es que no teníamos ni un peso ahorrado. Y lo tercero, y más importante, era que -como justamente no teníamos ahorros- yo iba a tener que ser mi propia wedding planner.

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